En el poema titulado Lo fatal, el poeta modernista Rubén Darío (1867-1916) trata el tema del destino y el sentido de la vida con palabras que pueden parecer huecas y no lo son en absoluto. Quizá muchos lectores se imaginan aún al nicaragüense como el simple autor de cuentos y versos refinados e infantiles, musicales pero fríos, de etérea belleza y evidente cursilería. Pero Darío va más allá del tópico y el retrato fácil.
En este sentido, su evolución ideológica y artística resulta verdaderamente apasionante. Rubén parte del juego esteticista y el decadentismo simbolista de moda a fines del siglo XIX, en pleno auge del Modernismo, tan influido por la nueva literatura francesa, para crear textos poblados de sueños exóticos y de princesas delicadas, para inventar mundos ideales, decorados con desbordante fantasía y objetos mágicos, como sucede en su primer libro de cuentos y poemas titulado en Azul (1888). Pero después, va tomando conciencia de las injusticias y las bellezas ocultas en las luchas de los humildes, por lo que añade a lo exótico y a lo intimista, poemas con tinte filosófico y cívico que apuntan a la verdad desnuda, a la musicalidad profunda y a los lances fatales de este juego de azar tan apasionante, tan intenso y amargo como es la vida humana.
LO FATAL
A René Pérez
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
De Cantos de vida y esperanza (1905)
Si quieres ver una presentación del poema, recitado con fondo musical de George Winston, clica en el enlace:




